jueves, 7 de octubre de 2010

Vicente Aleixandre, injusto olvido

El día 4 de octubre se inauguró en Madrid la exposición que con gran acierto acoge la Biblioteca Nacional para rendir tributo a Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento. Estuvieron presentes en el acto, entre otras autoridades y numerosísimos medios de comunicación, la ministra de Cultura Ángeles González-Sinde y la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega. Este homenaje forma parte de la merecida e interminable serie de actos que durante este año se han organizado en torno al gran poeta de Orihuela.

En 1998 se cumplía el centenario del nacimiento del poeta y premio Nobel Vicente Aleixandre. En 2007, el 30º aniversario de la concesión del Premio Nobel y en 2009 el 25º aniversario de su fallecimiento. Los actos institucionales en recuerdo de uno de los mayores exponentes de la Generación del 27 y, recordémoslo, uno de nuestros pocos premios Nobel, brillaron por su ausencia. Un manto de desprecio y olvido se cierne sobre Aleixandre sin que podamos llegar a entender las causas. Parece ser que el exilio interior que sufrió gran parte de su vida no es suficiente para que se le perdone el hecho de haberse quedado en España durante los años de la dictadura. ¿O es acaso que el nombre de tan ilustre poeta resulta molesto a nuestras administraciones públicas porque inevitablemente trae al recuerdo la sangrante situación en la que se encuentra su casa en la antigua calle madrileña de Velintonia?

Afortunadamente, la historia pondrá a todos en su sitio y sepultará en el olvido, no a nuestro gran poeta, sino a nuestros mediocres dirigentes que nada hicieron por honrar su memoria.
Casa de Vicente Aleixandre en Madrid

Asunción García Iglesias (El Mundo)

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